Los 90's: El eje Dolina-Pergolini-Tinelli como el oculto triangulo de hierro de la contracultura argentina
"Señoras y señores, buenas noches"
Alejandro Dolina, "La barra de Dolina",
Canal 11 / Canal 7 (1988-1992)
"Como anda la monada"
Mario Pergolini, La TV Ataca,
Canal 7 / Canal 9 (1992-1994)
"Hola a todos los gomas"
Marcelo Tinelli, Videomatch,
Canal 11 (1992-1996)
Entre los años 1995 y 1997 el daño ya estaba hecho, establecido el menemismo en comodisimas cuotas que millones de votos tuvieron que pagar antes de enojarse disciplinadamente otra vez con el peronismo, la indiferencia no era aun una marca de agua en la sociedad del consumo repentino en que se habia reconvertido el pais y la region.
A manera de urgente sospecha, digo al respecto...
Alejandro Dolina sobrevivió al tiempo y a si mismo desde la novedosa nostalgia que un horrible pasado inmediato permitió, exilio parisino mediante, congelar en el angelado recuerdo de una infancia sin adolescencia, los hombres hechos y derechos cuando no temían ser tales parecían surgir como por generación espontanea, puro capricho atorrante, dinámica de lo impensado, éter y presunción.
Mario Pergolini fue menos una anomalía del caso que algo predecible, un radical libre construyendo a los gritos la sospecha de que ser joven no es lo que era, el ya no tan adolescente asomaba desde los márgenes que el rock, hijo de la tecnología y el comercio, determino en la globalización temprana como el silencioso observador que necesitan los imperios, una mueca desesperada a la incomprensible apatía que precisan los cambios que mantiene el todo tal cual estaba.
Marcelo Tinelli es un misterio envuelto en un enigma, lo obvio que, no tanto por su contenido sino mas bien por lo programático de su devenir, esta destinado a no caer por el efecto que su peso especifico genera en su entorno no solo relativamente, también como sana ignorancia para los que el tiempo solo tiene palo y zanahoria, libertad y confirmación de sesgo dirán, porque no, los diarios por venir.
Antes del fin, los medios que se auto justifican, confluyen y promueven la aleatoriedad supuesta con que la memoria ordena la realidad, que por mas que se lo desee, no es tan lumpen como parece porque, no siempre, hay algo ahí.
PD: por cierto... mboheio.
(Facundo G. Aguirre, Pdo. de San Martin, Pcia. de Bs. As., 27/6/2025)

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