"No existe un arte peronista, hay pintores que trabajan con sus ideas, pero no necesariamente se identifican con ellas. Decir que hay un arte peronista, como si hubiera un arte marxista, comunista o fascista, es un problema grande porque no se puede sostener. No se pueden establecer límites.(..) Yo me identifico más en ese lugar, soy un peronista que pinta."
Daniel Santoro, fragmento de entrevista, 2023
Revisitar un lugar es casi lo mismo que recordar cuando de galerías se trata, tuve la oportunidad, no recuerdo si en 2007 o 2011, de asistir a una muestra de Daniel Santoro en Galeria Palatina, esta primer y reveladora experiencia de su particular mundo e iconografía peronista fue, como mínimo, trascendental en mi comprensión de las posibilidades estéticas de la política argentina y sus limitantes como mitología simbólica.
Mas allá de los intentos de figuras que van desde Borges, Favio, Berni, Walsh, Arlt y una lista finita pero no por ello poco numerosa, el ojo sobre la estética del Peronismo ya sea como marco histórico, fenómeno social o espejo cultural, tanto directo como invertido, abarca reflexiones que agotan el gusto o cualquiera de los sentidos que quieran aplicarse a lo que, en si, es mas que una sensación.
En su actual exposición, "Bares. Milagros. Inundaciones", el artista deposita su elaborada iconografía (El Malón, La Figura de Evita, El Descamisado Gigante, El Chalet Californiano entre otros) en diferentes capas que interpelan a varios niveles una realidad no menos extraña que la interrelación de los personajes reales y fantásticos que pueblan simbólicamente la obra.
La figura del "Bar" como refugio y teatro de operaciones escindido de una realidad fantástica a la que se le habla mientras se habla con esos "Otros" que crean la ilusión del "Nosotros Mismos", tanto generacional como metafísicamente, la ensoñación de la pertenencia como reserva de un mundo que se torna incomprensible pero no por ello distante, psicología política, quizá, de un tiempo pasado que no termina de morir gramcianamente en los monstruos que, parece, siempre estuvieron allí.
Después la "Inundación", rompiendo el orden del discurso (o su titulo al menos), la distancia que representa aquello que sobrepasa y a la vez ya se no se advierte o acepta, incluso, como lo que le ocurren a "Otros otros", casi ficcionalizados en los márgenes del culto a la proximidad que determina lo presuntamente evidente.
Finalmente el "Milagro", la reunión entorno a la imagen sanadora, la armonía del hogar y la perseveración del conflicto como motor del cambio propio a todo movimiento, literalmente.
En la fluidez que todo lo diluye actualmente, la maquinaria metafísica que el trabajo de Daniel Santoro construye trazo a trazo, reformula la idea de Resistencia en algo que va mas allá de una noción física, la verdad esta ahí afuera, tan real como siempre, haciendo.
(Facundo G. Aguirre, Costanera Norte, 18/11/2024)
Daniel Santoro
Bares. Milagros. Inundaciones.
Galeria Palatina
Arroyo 821, C.A.B.A.
13/11/2024





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