Ordenar nuevamente: Comando Sur - "Dia de la Razia" (NTN Discos, 2025) - Entrevista a Eugenio Fernandez
Eugenio Fernández es diseñador, dibujante, músico improvisador y editor independiente. Como baterista y percusionista, formó parte de varios grupos musicales de distintos géneros. Hace más de diez años se volcó por completo a la práctica de la improvisación libre con instrumentos electrónicos y acústicos. Asistió a seminarios y talleres de improvisación libre, música experimental y arte sonoro. Codirigió la revista de cultura afro en Buenos Aires Quilombo, declarada de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación. Produjo varios festivales de música, cultura y autoedición. Desde 2024 coorganiza el Ciclo Radar Experimental de música e instalación sonora. Publicó fanzines de distintas temáticas. En 2020 publica una serie de 9 entrevistas a músicos experimentales y en 2024 junto a Omar Grandoso escribe y edita el libro "Música Experimental Argentina".
Al respecto del lanzamiento de "Dia de la Razia", registro en vivo de la presentación de Comando Sur en el Ciclo NTN el 12/12/2024, charlamos con él sobre su experiencia personal en la escena de la música experimental e improvisación sonora en Argentina.
¿Cómo fue el inicio de tu relación con la música experimental? ¿Desde qué conceptos la abordás?
Mi primer aproximación supongo que fue escuchando algo de los Beatles y seguramente leyendo algunas entrevistas a John Lennon y a Daniel Melero, donde siempre había algún concepto o algún nombre para investigar. Claro que no había internet, eran revistas, radio y búsquedas frenéticas en la feria de parque Rivadavia. El primer nombre que siempre aparecía era John Cage. En el parque conocí a los Reynols y empecé a interesarme por experimentar y grabar cosas yo mismo. Ya desde la primaria tenía pensamientos sobre la música: ¿Quién decide qué es música?, ¿Cuánta música hay?, ¿Cómo sería una música primitiva?, etc. En un principio estuve muy interesado por la percusión afroamericana, estudié batería y tumbadoras y toqué en algunos grupos. Pero no la pasaba bien del todo, algo me faltaba.
En algún momento pude volver a conectar con lo experimental y empecé a otra vez a buscar información y música. Descubrí la Improvisación libre como una corriente artística independiente y me sentí muy en sintonía con su filosofía. Ahí estaban todas las respuestas que yo estaba buscando.
La improvisación libre surge como resultado de las influencias del free jazz y de la música académica contemporánea o de “vanguardia”. La etiqueta “experimental” se suele utilizar para englobar muchas corrientes distintas. En general a nivel masivo funciona como una advertencia: ¡Cuidado! ¡Esto es puro ruido y locuras! Pero a esta altura esto sería como escandalizarse con una pintura de van Gogh, de Picasso o de Pollock y gritar: ¡Esto no es arte!
¿De qué manera surgió Comando Sur como colectivo y cómo asociás el enfoque experimental con la improvisación?
En un principio Comando Sur fue un disco que grabé en mi casa en 2023, loopeando, remixando y tocando sobre audios de otros músicos. Quería burlarme de Laura Richardson que era la militar de EEUU encargada de Latinoamérica. Pero también puede ser un homenaje, de alguna manera, porque la mina fue demasiado transparente en sus declaraciones y no ocultó nada de la ideología colonialista de su país. Se me ocurrió pedirles a distintos músicos que me manden una improvisación ya grabada para usarlo como material.
En un momento organicé una presentación del disco, pero la presentación en realidad fue una gran improvisación libre tocando todos juntos. Cuando terminó surgió la idea de repetirlo y de hacer un colectivo que pueda ir variando de integrantes llamado Comando Sur. Ya hicimos cinco presentaciones en distintos lugares y con distintas formaciones.
La improvisación libre tiene algunas reglas pero es muy inclusiva, cada músico puede aportar desde su lugar. Algunos tienen una trayectoria más relacionada al jazz, otros a la música académica, otros a la música popular, el rock, la electrónica, etc.
El año pasado presentaste, junto a Omar Grandoso, un extenso libro sobre Música Experimental Argentina. Luego de su publicación ¿Qué perspectiva histórica les mostró la investigación al respecto, se aprecian continuidades o desarrollos que se sostengan en el tiempo?
La ebullición artística experimental no parece menguar. Al contrario, parece que cuanto más crisis económica y social, más necesidad de crear. Hay nuevos artistas en todo el país intentando crear cosas y desarrollarse. Hay carreras de Arte Sonoro llenas de gente interesada. Pero si antes no había financiación, ahora menos. El estado ya se había desentendido de apoyar las artes que quizás no son las más populares (e incluso las populares). Ahora la idea es que directamente no haya estado. Por otro lado, al momento de pagar una entrada, la mayoría de la gente está acostumbrada a no valorar el trabajo de los músicos, como si eso no fuera un trabajo por el que tuvieran que cobrar. Pese a todo se siguen organizando muchísimos ciclos y recitales en todo el país. En la ciudad de Buenos Aires hay sábados que llega a haber más de diez propuestas experimentales en la misma noche. Hace unos años una camada de músicos argentinos se fueron a vivir a Berlín, que es la otra ciudad que tiene una cantidad impresionante de música experimental, pero con financiación estatal. En argentina todos tenemos otro trabajo, o varios trabajos, por lo tanto es muy difícil tener una dedicación total a la música que es lo que vemos en los artistas reconocidos de otros lugares.
Partiendo de tu experiencia como músico, investigador y productor de eventos como el ciclo RADAR EXPERIMENTAL. ¿Cómo ves el panorama de la música experimental en Argentina? ¿Se puede hablar de una escena?
Con el envión del libro también relancé una agenda de música experimental, que era algo que había armado antes en Facebook y no había funcionado. Esta vez la hice en Instagram y en vez de ser solo de improvisación libre la amplié al mundo “experimental”. La pueden encontrar en @musicaexperimentalargentina. Ahí republico todas las fechas relacionadas con lo experimental. Viendo la fechas te podés dar una idea de dónde hay más actividad y por supuesto trato de darle más bola a la gente que está lejos de Buenos Aires. Hay escenas “experimentales” en todas las ciudades grandes: Buenos Aires, Rosario, Córdoba. También en Mar del Plata, La Plata, Bariloche, San Juan. Después hay grupos y músicos dispersos que hacen lo suyo en su zona y también viajan a las ciudades. El tema es que todas estas cosas se hacen “por amor al arte”, que es genial, pero esa frase también significa que no hay plata y muchas veces eso hace que las cosas no se puedan sostener en el tiempo.
¿Por último, contanos tu experiencia en el Ciclo NTN, la grabación del disco en vivo y los planes a futuro tanto personales como con "Comando Sur"?
La fecha en NTN fue muy buena porque se dieron esas cosas que no se pueden prever ni preparar: la buena onda de la gente del lugar más un ambiente festivo y de disfrute crearon una noche especial donde todos nos sentimos como en casa. El público y los músicos estábamos cómodos y felices. Y eso se nota en la música.
Los planes a futuro tienen que ver con buscar estrategias para sumar público nuevo a estas músicas que muchas veces son ninguneadas o temidas por la gente. Muchos creen que tienen que hacer un esfuerzo intelectual para “entenderla” y en realidad lo que tienen que hacer es relajarse, tener una escucha más abierta, escuchar como si estuvieran escuchando a los pajaritos. Las vibraciones y el sonido es algo que nos concierne a todos por igual. Obviamente para que haya un interés especial a veces se necesita un poco de información y de contexto, pero no es distinto a lo que sucede en las otras artes.
Con Comando Sur la idea es volver a tocar cuando surja una buena oportunidad. La idea es que seamos bastantes sobre el escenario y trabajar el tema de cómo improvisar de a muchos. El ciclo Radar Experimental, que organizo junto a Silvio Moiz, ya está en su segundo año, el próximo es el séptimo encuentro. El libro “Música Experimental Argentina”, que hicimos con Omar Grandoso, lo seguimos distribuyendo en forma independiente y se sigue vendiendo. En algún momento tenemos pendiente presentarlo en Rosario, Córdoba y Mar del Plata.
También sigo tocando con el trío Temporales (junto a Jula Castro y Machi Mendieta) que es un grupo de improvisación con voz, sintetizador y percusión electrónica. También tengo otros proyectos, unos con una vertiente más electrónica y otros que tiene que ver con la batería acústica. Por otro lado estoy tomando clases de percusión de Guinea-Conakry, el tambor es algo que me sigue interesando y por supuesto tiene una parte relacionada con la improvisación. Por el lado laboral hay mucha incertidumbre (trabajo en comunicación y diseño en un ministerio nacional) así que estoy empezando a activar el trabajo independiente, dando prioridad a las cosas más relacionadas con lo artístico. Estoy volviendo a dar clases de batería y percusión, y tengo ganas de dar un taller de improvisación libre, entre otras cosas.
(Entrevista realizada por Federico Gruner y editada por Facundo G. Aguirre, CABA, 28/4/2025)
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